Cuenta Jack Welch en Winning (hablo de memoria, así que la cita no será demasiado precisa), que en cierta ocasión en un evento que organizaba GE con los trabajadores de una fábrica, un operario le dijo: “durante veinte años me han pagado por el trabajo de mis manos, si me lo hubieran pedido, además de mis manos, hubieran tenido mi cabeza por el mismo precio”.
Es más que habitual que a la hora de comunicar los objetivos al equipo, hablemos de llevar a cabo determinado proyecto o determinadas acciones, con tal presupuesto, en un determinado tiempo, con un equipo… Pero muchas veces se nos olvida explicar el objetivo más importante y es el que responde a la pregunta de ¿para qué? El “para que” nos explicará cual es la verdadera utilidad de nuestro trabajo.
El operario de GE que mencionaba antes, pedía a su máximo jefe que le dejara pensar, pero es difícil pensar y es difícil involucrarse en un problema, si realmente no se sabe cuál es el objetivo que se persigue, si la información no se comparte procurando la máxima transparencia posible.
Me viene a la cabeza el famoso “Think” de IBM, introducido por Thomas J. Watson, aún en sus tiempos de NCR. Quizás la consecuencia del “Think”, fue la impresionante cantidad de innovaciones e ideas que IBM aportó a lo largo del pasado siglo.
Evidentemente no estoy contando ningún misterio ni nada nuevo tampoco, pero es que en la práctica, es tan poco habitual encontrar un entorno de trabajo en el que se promocione, algo que da tan buenos resultados y que cuesta tan poco: pensar.
Escrito por Víctor Gallego