Centremos este problema en el desarrollo de software. Un desarrollador comienza su carrera trabajando en aspectos esencialmente técnicos, poco a poco, con el paso del tiempo querrá evolucionar profesionalmente, pero como programador posiblemente haya llegado a un techo salarial, en palabras del gerente o del comercial: “Ya se que eres muy bueno programando, pero debes avanzar profesionalmente, no puedo cobrarle al cliente más de x por un programador, has hecho un trabajo muy bueno y estamos convencidos de que también lo harás como analista”.
Primera promoción, más sueldo y mayor status dentro de la compañía, y…, primera posibilidad de perdida de control sobre su carrera profesional. Ponía como ejemplo el paso de programador a analista, es decir, más o menos de temas técnicos a funcionales, pero podríamos hablar también de pasos hacia funciones de gestión o comerciales. Y que pasa si fracasa en sus nuevas funciones, o simplemente no le gustan, ¿hay vuelta atrás? Yo creo que no, o al menos, es más que complicada.
Hará un par de años, hablaba con un consultor de Ariba, sobre este tema, no era ningún junior, tenía unos cuarenta años, me decía que él comenzó a trabajar en esta empresa, por que le permitían desarrollar un trabajo técnico, sin que ello fuese problema para seguir progresando profesionalmente.
¿No es este el camino correcto? Permitiendo varios caminos para el desarrollo profesional, se obtendría mayor rendimiento, mayor fidelidad a la empresa, y posiblemente, todos seríamos un poco más felices, además de que no desperdiciaríamos algunos talentos.
Escrito por Víctor Gallego