El proyecto va mal.
El proyecto va retrasado, no tienes recursos suficientes o no son adecuados para ejecutar el plan en fechas. Lejos de ir disminuyendo el retraso en el que se está incurriendo, ocurre todo lo contrario, el retraso cada vez es mayor. No se te permite alterar la fecha de fin del proyecto, y además se añaden nuevas tareas no contempladas inicialmente….
Qué más puede pasar, por qué las cosas no van bien. La respuesta es sencilla los proyectos no van bien porque lo natural es que vayan mal. Si no lo crees, rellena este cuadro:
| Nº proyectos con resultado positivo | Nº proyectos con resultado negativo | |
| El proyecto finaliza en la fecha prevista | ||
| El proyecto cuenta con recursos adecuados y suficientes | ||
| Los objetivos están claramente definidos | ||
| Los objetivos responden a necesidades reales | ||
| La planificación es realista | ||
| La evolución del proyecto se controla semanalmente | ||
| Existe control sistematizado de riesgos | ||
| Existe un orden de prioridades de acuerdo con las necesidades del negocio | ||
| Se asume con normalidad que los cambios existen, y se incorporan al proyecto | ||
| Se establecen las pautas para dar el proyecto por finalizado |
Es muy probable que sean más las respuestas negativas, que las positivas, y en caso de no ser así, apuesto a que el número de respuestas negativas es lo suficientemente grande, como para pensar que efectivamente, es habitual que un proyecto vaya mal.
Bien, entonces por su propia naturaleza los proyectos van mal… Malas noticias.
¿O no son malas noticias? Quizás no…
Ser consciente y admitir que el próximo proyecto va a ir mal, es el primer paso para conseguir que finalice con éxito. Si no eres nuevo en la gestión de proyectos, o simplemente has participado en más de uno. Seguro que eres capaz de identificar problemas de proyectos anteriores.
¿Ya has identificado cuáles son los problemas que hacen que los proyectos vayan mal? Esta es la buena noticia.
Si sabemos cuáles son los factores de riesgo para que tus proyectos “enfermen”, podemos realizar acciones de prevención. Además podemos tener un “botiquín” preparado para remediar las enfermedades, o en caso de que no sea posible para paliar en la medida posible los efectos negativos.
Si además de echar mano de nuestra experiencia, utilizamos algunas de las metodologías y prácticas de gestión de proyectos: PMbok, Prince2, Scrum, Lean… Y todo ello lo soportamos con, por ejemplo, MS Project (que por cierto no es solo una herramienta para pintar diagramas de Gantt, es mucho más). Tenemos todos los ingredientes para que nuestro próximo proyecto mejore de forma sustancial.
El planteamiento es bien simple: conocemos los problemas y conocemos las soluciones, ahora toca actuar. Solo falta rigor y voluntad para que cuando acabe tu próximo proyecto puedas decir aquello de:
“Me encanta que los planes salgan bien”
Escrito por Víctor Gallego 

